Sesión dulce para la función más corta de toda la historia del Concurso del Falla. La chirigota del Canijo puso la sal y la dulzura con ‘No valemo un duro’, un tipo de chucherías variadas de las que se vendían hace años. Risas durante todo el repertorio, salvo en los pasodobles, cuya música es un auténtico caramelo de José María Barranco.

El segundo de los pasodobles estuvo dedicado a dos presidente, al de España y al de Los Pabellones, Miguel Clares. Un estribillo muy pegadizo y un popurrí con muchos golpes pusieron el broche a la actuación.




Sorprendió la evolución del coro de Sanlúcar, ‘La Torre del Reloj’, que hizo un excelente interpretación vocal y cantó dos tango, el segundo de ellos referidos al amor en Carnaval convirtiéndose en un homenaje al corista Nandi Migueles y a la pérdida de su esposa hace unos meses. La comparsa ‘Perravieja’ también elevó el nivel con respecto a otros años, poniéndose en el papel de una mujeres de posguerra, que practicaban el estraperlo para poder sobrevivir.