Con la pérdida de Pedro Ramos, Catalán Chico, se va una forma de interpretar en escena, de ser, de querer a Cádiz encima de un escenario. A pesar de llevar varios años inactivo, debido al padecimiento de una larga enfermedad, el caletero ha estado siempre en el subconsciente colectivo del Carnaval de Cádiz.

Como componente estuvo presente en grupos como ‘Ángeles y Demonios’, ‘Mandingos’, ‘Los Golfos’ o ‘Los Pimpis de Cai’. Precisamente, en esta última agrupación interpretó una de las mejores coplas que se le recuerda. “Como el que echa al mar su anzuelo”, en la presentación que todavía resuena entre las cortinas del Gran Teatro Falla.

La mítica ‘Caleta’ merece punto y a parte. Con la participación del Catalán como una de las grandes voces, además de ser el director del grupo:

Como autor sacó agrupaciones como ‘Farsantes y Comediantes’ ‘Cambalache’ o ‘Canela y Clavo’. Destacando de esta última agrupación la colombiana que interpreta en la presentación:

De Los Golfos, comparsa de Luis Ripoll, se podrían extraer varias piezas, dejamos la presentación, sin olvidarnos del pasodoble del preso:

Una de las últimas participaciones del comparsista fue en 1999 con ‘La chusma’. Una agrupación que no pasó de Preliminares, pero que dejó el sello clásico de aquellos años 80.

En 2015 participó en el Pregón de su hija, la cantante Merche, interpretando la presentación de Caleta en uno de los momentos más emotivos de la citada exaltación:

De él, ha escrito Javi Osuna “ADIÓS A LA VOZ VIÑERA”.

Hay quien sostenía que su hermano el Catalán Grande cantaba mejor. Aun haciéndolo como los ángeles el mayor de los Trujillo, nunca participé de esa respetable opinión. Perico tenía un plus añadido; un rajo en su voz, medio fracturada (como cuando Camarón se rompía en los aires levantinos con la taranta de Gabriela), con un dominio de los bajos, una afinación constante y una enorme fuerza en los agudos. A ello hay que unirle su carisma en el escenario. La final de ‘Ángeles y demonios’ fue casi sola suya, levantando a las claras del día aquella finalísima marcada por una amenaza de bomba. ‘Mandigos’ era inconcebible sin su timbre. ‘Los pimpis’ eran ‘él’… ¡y catorce más! ‘Capricho andaluz’ y ‘Lo Beatles de Cádiz’ tuvieron al viñero de voz única. Padre de Merche Trujillo, saga de enormes comparsistas. Agitador de ‘La final de la escalerilla de la Facultad’, con ‘Caleta’; gran pajarraca de cientos y una mil anécdotas, controvertidas.

Descanse su persona. Su sitio prominente en la historia de la fiesta lo tiene bien reservado.

Una voz que se marcha, pero que será siempre recordada por lo que le dio a la fiesta, a pesar de no contar con el Antifaz de Oro…

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