Los Borrachos: 25 años de una obra de arte moderna (2ª Parte)

Continuamos con el reportaje escrito por Luis Rossi y publicado en el primer número de la Revista elPasacalles sobre la historia de la chirigota ‘El que la lleva la entiende’ (Los borrachos) y el boom que supuso. 

La cuarteta de Los Bee Gees
A los “virus que hacen que se pongan rancias las papitas aliñas” le seguirían ‘Carnaval 2036. Piconeros Galácticos’. Un tipo con base clásica, pero con el atrevimiento de ser una mezcla intergaláctica y piconera de fantasía. Rizando el rizo. Esta chirigota ya empezó a estar entre las más destacadas los primeros días de concurso y muchos eran los que comentaban su presentación descarada con la música de la presentación de ‘Hombres Azules’ y una sola palabra: “Hola”. El éxito comenzaba a ser palpable, pero lo clásico seguía despuntando, así como las chirigotas de Juan Rivero que se mantenían en la brecha. De los más recordado -y aún cantado- el cuplé a Chico Linares, creación del Yuyu, del que cuentan que fue muy bien acogido en el vestuario del Cádiz CF. Esto y el popurrí.


El surrealista popurrí se coronaba con una cuarteta versionando el ‘Stayin´ alive’ de los Bee Gees, que era la muestra de lo que significaba esta chirigota, una sucesión de imposibles engarzados para acabar diciendo “cómo vas a comprar toda esas cosas por tu mare, si es que no la hay (siesquenolay)”.

1991, año de cambios, al Andalucía le daba el relevo el ya remozado Teatro Falla. Un teatro que, aunque sus obras durarían un año, se extendió unos cuantos más, sumándose la negativa del equipo de Gobierno, con Carlos Díaz de alcalde y Josefina Junquera como edil de Cultura, de que el Concurso volviera a este lugar. Algo que fue criticado durante todos los años de ausencia y entendido, por parte de los carnavaleros, como un menosprecio a la fiesta. Desde el Consistorio temían el comportamiento de los aficionados. Con esta base y tras años de críticas y meses de reuniones, el Concurso volvía al Falla, pero ya las agrupaciones estaban preparando su repertorio. Así, nacen agrupaciones con alusión directa a este tema como ‘El concierto del siglo’ o ‘Época Vergüenza’. La primera, de Juan Rivero, consiguió la final, la segunda, obra del trío surrealista, se quedó a las puertas.

¿Propuesta irreverente para este año? Dos músicas de pasodobles, uno del mismo corte rítmico siguiendo la línea del anterior año y el otro, más clásico y comparsista. Pero si había que darle un giro más de tuerca al asunto para no sólo gustar, sino criticar el Reglamento de entonces, pues se le daba. Esto ocurrió en las Semifinales, cuando la chirigota cambió la presentación.

Momentos antes, el regidor de escena informó de ello al jurado, y éste le advirtió al director de la chirigota que podría quedarse sin la Final, puesto que debían penalizarlos al incumplir el artículo 23.3 de las aquellas bases (la presentación, estribillo y popurrí deben ser idénticos). El director, Erasmo Ubera, no cedió y el ‘cajonazo’ se consumó. Tan extraña fue la situación que, una vez dijeron las que pasaban a la Final, el presidente del Jurado, Diego Sales, leyó la normativa en esos puntos para aclarar conceptos. Fue bastante comentado y criticado, dando pie a cambios en el reglamento para el siguiente año. Cabe destacar, que Selu García Cossío seguía en comparsas, en ‘De un cuento’.





Dos chirigotas en una
En el verano del 91 se pusieron sobre la mesa varias ideas y varios proyectos. La chirigota la formaban unos 18 componentes y no se podían cambiar durante la actuación, aunque sí en diferentes fases. Esto, junto con la repercusión que tuvo la dualidad de las músicas de pasodoble, daba pie a pensar en la alocada idea de hacer dos chirigotas. Sería rizar aún más el rizo del despropósito. Y así se hizo. En un año donde el V Centenario del descubrimiento de América (con la Expo de Sevilla) y los Juegos Olímpicos de Barcelona copaban el panorama nacional, debía salir algo distinto que lo que llevarían otras agrupaciones.

En esta dualidad también se imponían dos tipos bien distintos que, aunque ambos partían del surrealismo, una chirigota seguía la línea callejera y la otra, la del realismo satírico llevado al extremo. Así, confluían fórmulas utilizadas en teatro por los hermanos Álvarez Quintero, Pedro Muñoz Seca o Carlos Arniches. Si bien en el ‘Ballet Zoom Zoom Malakatum Birimbankum po di pa hasta luego adió’ seguían con las astracanadas –hasta en el nombre-, ‘El que la lleva la entiende’ tiraba de la idea de personajes costumbristas caricaturizados al extremo –germen de las posteriores chirigotas del Selu-.
La primera, inscrita con autoría de José Guerrero Roldán y Enrique Martín Grimaldi (Quique el Largo), manteniéndose la dirección de Erasmo Ubera y la otra, con la autoría de este último y de José Luis García Cossío, en la dirección rezaría José Torres Vela.

AQUÍ PUEDES LEER EL PRIMER CAPÍTULO EL REPORTAJE 

Losborrachos

Aquí dejamos otra parte de este artículo escrito por Luis Rossi y publicado en la revista ‘El Pasacalles de Carnaval’ (Depósito legal CA14-2017) Todos los derechos reservados (c)

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